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domingo, 11 de abril de 2021
El aula de lenguas ya no es física
Hola a todas y todos:
Que el aula de lenguas no es física es algo que todos sabemos. Había dejado de serlo antes de la pandemia pero todo lo acontecido desde marzo de 2020 lo ha puesto de manifiesto hasta el pundo de que ha exigido a toda la comunidad docente un intensivo desarrollo de la competencia digital docente. Aquellos colegas que nunca habían hecho una clase online porque "eso a mí ya me pilla mayor, y total, ¿para qué? Si me jubilo en 3 años" son los que más lo han sufrido. La consecuencia directa de todo esto es la revisión de lo que signifgica para todo el gremio de profesores es que hemos de ser constantes, constantes especialemente en lo que se refiere a nuestra formación continua, nuestra curiosidad y nuestro posición vanguardista en el campo de la enseñanza.
Cuando pensamos en qué pueden aportar las nuevas tecnologías a la enseñanza (centrándonos en la enseñanza de lenguas porque es le caso que nos compete, pero pudiendo extrapolar lo dicho a cualquier campo de la enseñanza), pensamos en TIC, en herramientas para dinamizar las clases y aumentar el STT y la motivación de los alumnos, sin embargo hay mucho más. Gracias a la pandemia (y sí, he dicho gracias) hemos aprendido que tener una buena LMS es fundamental para poder seguir el proceso de aprendizaje de los alumnos y que además, esta herramienta nos da una informacióm mucho más precisa en muchos momentos, por ejemplo, ya podemos saber quién ha hecho los deberes y qué tal le ha ido sin tener que invertir los primeros minutos de la sesión en ir preguntan aleatoreamente a los alumnos, lo qu epor cierto nos arrojaba solo información sobre si se había hecho ese ejercicio en concreto. Todos hemos sido estudiantes cruzando los dedos para que el profesor nos preguntase el ejercicio que sí habíamos hecho para dar la impresión de que habíamos hecho todos. Ahora esto se acabó lo que hace que el docente gane dos cosas: tiempo de interacción en el aula (bueno, o de lo que quiera) y la ya citada precisión sobre el aprendizaje.
Hay otras ventajas de la introducción de la tecnología en el aula (de ELE en nuestro caso), como por ejemplo el desarrollo de la autonomía de aprendizaje. Ahora más que nunca los alumnos están relacionados con la tecnología (ojo con pensar que todos tienen la misma competencia porque eso es un bulo) y desde la aparición de los smartphone en algunos países el acceso del alumno a la tecnología es bastante alta. Todos llevamos con nosotros un diccionario, una página web en la que consultar dudas, una cámara de vídeo y otra de fotos, una radio para poner música, una videoteca... en definitiva, una serie de accesorios digitales que hace 20 años no teníamos. Si un alumno de español en un contexto de inmersión está fuera del aula y necesita algo del español siempre podrá usar su móvil para sacarle del apuro, ¿no lo hacemos nosotros como nativos para muchas otras situaciones? La cuestión es enseñarles a usarlo y es en este punto donde la competencia crítica aumenta su relevancia, ¿qué págians consultar? ¿Qué hacer con la información que nos llega? ¿Cuáles son los filtros que hemos de aplicar? Cuando un alumno sabe cómo responder a estas preguntas se acerca a la posición del nativo pero además crece como integrante de la sociedad.
Me parece que esta entrada es olo el principio de una reflexión mucho más amplia sobre esta cuestión porque estoy seguro de que se me quedan muchas cosas en el tintero y me gustaría tratarlas con detalle. Tomarse unos minutos para poner mi pensameinto por escrito es algo para lo que no suelo tener tiempo y es un ejercicio muy sano.
¡Hasta la próxima!
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